Thursday, September 5, 2013

La evolución del discurso; el descenso de Capriles.

Muchos siglos atrás, en esa parte de la historia en la que solo existió Europa -después de saquear al medio mundo que no incluyeron en sus anécdotas-, y antes de la creación de las ciencias que develaran los secretos sobre nuestro universo con sus múltiples teorías, la iglesia católica preparó una coartada para instaurar de una vez y por todas el orden de la religión sobre el mundo occidental. La coartada era Satán, el diablo, el infierno y las tinieblas. El obedecer (el creer), y toda aquella omnipresencia de la llamada fe, fue entonces consecuencia de salvarse. No había camino libre de creer en un Dios, en el Dios tuvo que creerse para no morir en vano. Ésta fue entonces la mayor creación en la historia de la humanidad, misma que después la Biblia nos graficó con el bello cuento de Adán y Eva, esos dos ingratos. Y con el conocimiento de entonces, no teníamos ni idea de que al otro lado del mundo la gente no se iba al infierno, si no que reencarnaba, o algunos otros incluso simplemente morían y se cremaban, para unirse a través del humo y las cenizas a los espíritus que rondaban la tierra. Entonces después la ciencia nos contó la verdad, en aquellos 7 días en que Adán y Eva jodieron a toda la humanidad, lo único que pudo haberse creado a penas hubiese sido una bacteria. Resulta que la tierra no se creó en 7 días, le había tomado millones de años. Entonces después la iglesia dijo que la Biblia no podía interpretarse de manera literal, y que aquellos pasajes eran metáforas. En realidad, aunque creían defenderse se seguían hundiendo... pero no importa, siguen allí, y siguen siendo lo mismo, cambian de papa como Estados Unidos cambia de presidente. 

En fin, con el paso del tiempo, el discurso va evolucionando, la sociedad se construye y se forma bajo esos discursos, y al final somos aquellos que no somos nosotros. Pero para hacer corto éste, mi discurso, pondré sobre la mesa a lo que vengo a referirme; el discurso de Henrique Capriles Radonski. Hace poco más de un año escribí mi parecer sobre lo que se avecinaba entonces, las elecciones del 7 de Octubre del 2012 en Venezuela. Hugo Chávez seguía vivo y dominante, fiero como siempre, entusiasta y anti imperialista. Henrique Capriles le hacia entonces la "batalla" política, gobernador del estado Miranda, igual de entusiasta, y de poco en poco llego a convertirse también en alguien fiero. En realidad Capriles nunca fue del todo fiero, yo creo que ni él mismo comprendió como fue que nació tanto apoyo de la gente hacia él, y la misma gente fue quién lo impulsó a verse y, ¿Por qué no?, hasta sentirse entusiasta y fiero. 

Para entonces yo escribía sobre todo lo que me inquietaba desde el punto de vista que podía hacerlo, cómo entonces yo con 19 años entendía las cosas,  y que esperaba de todo aquello. Pero bueno, las cosas cambiaron, Chávez ganó y murió. Y la gente de Capriles vio entonces la posibilidad histórica de acabar con el socialismo del siglo 21 que valientemente Chávez trajo a la mesa política nacional e internacional. Después que la gente vio ésta oportunidad, Capriles la vio también... y se avalanzó con fuerza contra el entonces oponente y candidato, Nicolas Maduro. Su discurso entonces cambió, tuvo un mes para desarrollar una estrategia que le valió millones de votos; Chávez ya no está, esto se acabó. 

Pero lo que se acabó en realidad fue la posibilidad de ganar la presidencia. Capriles perdió por un margen muy pequeño, y lo hecho, hecho está, mucho más en un marco político. Maravilloso hubiese sido poder ver a aquel líder fiero aceptar serenamente lo que había sucedido, aceptarlo no le hubiese quitado la posibilidad de denunciar el fraude, de hecho, todo lo contrario, le hubiese dado más valor y credibilidad a todo su movimiento, a su partido, pero sobre todo, a su gente. No creo que el consejo nacional electoral habría hecho fraude, quizá, en ultima instancia, eran muchos quienes controlaban el resultado final antes que el mismo consejo electoral, pero más allá de contar menos o más votos en calidad de sabotearle el proceso a Capriles, el fraude fue quizá más omnipresente, más de fe. Algo así como las elecciones de 2006 en México con López Obrador y Calderón. El fraude no se produce después que la gente vota, se produce antes, mucho antes, con un rasgo más general. Se produce desde el discurso político de los candidatos, que eventualmente irán cambiando sus intereses. El fraude está allí a cada instante, incluso en instancias internacionales como la ONU... y en todo caso, el fraude primero y más grande, antes de las elecciones, es la llamada democracia, a la que incluso a veces le agregan 'participativa', como para que nos quede bien claro, sin dudas.

Capriles apostó por ésta democracia en la que él ni siquiera tiene fe. Si se analiza desde el principio, el pobre hombre no ha creído nunca en la política que hizo el gobierno de Chávez, nunca creyó en el consejo nacional electoral, ni antes ni ahora, entonces, ¿Para qué está allí? ...es como una causa perdida. Pero en realidad la causa no es luchar por la presidencia, si miramos de cerca su discurso, la causa es que se le de la presidencia porque ya nadie puede hacer nada mejor por el país. El cristo de los pobres no viene a ser Chávez ahora, los pobrecitos venezolanos a los que se refería Maria Corina Machado son ahora a los que se refiere Capriles... El verdadero problema con Capriles no es lo que propone políticamente, si no quién está detrás, con quién se rige su política.

En el mundo nosotros continuamos el camino de otros, pero aunque así sea, una propuesta política debe ser bastante personal, ligada por supuesto a montón de factores que le rodeen a uno en ese instante, pero desde la base, al menos como nos mostró Hugo Chávez, el querer hacer política es una pasión, un amor por ayudar a la gente. El poder es secundario, y derrumba éstas ideas filosóficas y bellas que solo John Lenon o Nelson Mandela pudieran sentir de verdad. Aunque no lo queramos así, aunque desearamos que fuese diferente, la política no puede ser filosofía. La política es decisión, y la decisión no puede ser un consenso sobre todos y cada uno de los problemas de cada uno de los millones de personas que están en el país, o consecuentemente, en  la opinión mundial. "Haga el bien y no mire a quién", esto lo demuestra muy bien, creo yo, personajes como Vladimir Putin, o sin irme muy lejos, Rafael Correa. Se siente detrás de su política, ese amor y esa pasión por la ciencia política, sumado al anti imperialismo, y aunque en el caso de Rusia éste segundo no aplique del todo, son presidencias diferentes, donde por ejemplo, en el caso de Ecuador, se basan más en decisión que en amor y filosofía. Chávez no tenía esto del todo claro. Su discurso fue directo y en ocasiones maravilloso, pero se regía por aquel sentimiento de librar una batalla que empezara Bolívar, y que el pensó que debía continuar. No estuvo mal, pero lo llevo a no hacer nada en lo que a política nacional se refería. Toda decisión que tomó era en base única y exclusivamente a lo que sentía, a un resentimiento gigantesco, como si el plano político lo tocaba directamente a él en el baño de su casa. Inevitablemente, Capriles tuvo que tomar un poco de eso, seguramente no hubiese tenido el apoyo que tuvo si no incluía dentro de su discurso cosas como que pensaba tomar el modelo económico de Brasil, o que el pueblo es primero. Parece poco, pero esto no hubiese estado dentro de su discurso si Chávez no hubiese sido el contrincante.

La jugada más importante de Capriles fue, sin duda, olvidarse de la política internacional que mueve al mundo, y decirle a la gente cómo y qué estaba pasando dentro del país. Fue inteligente, porque la mayoría de la gente ni tiene idea, ni le interesa saber del imperio, de oriente medio, de China o Rusia. Ya la gente vive lo suficientemente mal dentro como para estarse interesando por esas cosas. Chávez en cambio tenía un discurso global, y esto fue quizá lo más importante. No hay que hacerse los dormidos, el mundo allá afuera tiene un movimiento político constante, una modificación de discurso sobre la marcha, hay dos poderes que rigen ese movimiento y, por supuesto, Estados Unidos es uno de esos. Algunos de pronto se cansaron de ese discurso, más que nada porque jamás terminaron de entenderlo, Chávez fue alguien adelantado a su tiempo, la gente hoy dice que gracias al internet uno puede saber la verdad de lo que está pasando en el mundo, pero en el 99 cuando Chávez asumió el poder y el internet no era lo que hoy día, él ya estaba diciéndonos lo que estaba pasando y empezábamos a comprender por qué nuestros padres habían luchado y protestado. Quiero decir que, en ese sentido Hugo Chávez fue crucial para mi generación, para aquel que se haya molestado en verlo. Esa época entonces no existe en el discurso político de Capriles, y consecuente con eso, no existe y no importa que pasa fuera del país, y ni existe y ni importa que piensa hacer con eso si llega a ser presidente. Fue una jugada inteligente, porque en ese verdadero discurso que está detrás, intocable, en ese pensar de la política que rige el mundo, allí verdaderamente sabemos con quién estamos en frente. 

Entonces claro que Capriles ganó mucho más apoyo, porque realmente se dedicó a decirle a la gente lo que haría dentro del país. Realmente se tomó el tiempo de presentar ante los ojos de todos un plan de construir un país prospero y rico ante una situación en decadencia, o al menos eso hacía parecer. Pero algo le faltaba a esa candidatura, un poco más de sinceridad diría yo, en cuanto al proceder de la política internacional. Capriles desde principio no fue sincero, porque mientras mantenía un discurso social, medianamente de privatizaciones, se guardaba para él a que bando pertenecía. Y esto no es menos importante, porque estaba allí la clave de saber realmente que haría Capriles al llegar al poder. Sin irnos demasiado lejos, están allí todas las promesas y el proceder de Rajoy como candidato, y su manera de ejercer el poder después asumida la presidencia de España. Son candidatos de la mentira. 

Eduardo Galeano dijo alguna vez con aquella ironía que le caracteriza que la mentira en realidad tiene patas larguísimas, pues el pueblo de Estados Unidos re-eligió a Bush después de la gran masacre que ocasiono en Iraq. Supongo que aquel dicho de que la mentira tiene patas cortas concierne a cada persona de una manera diferente... algunos están más atentos que otros, y por tanto, las patas se alargarán o acortarán en base al espectador. A mi manera de ver, Capriles ha hecho bastante cortas éstas patas, mostrando su postura internacional que tanto le hacía falta en su discurso de candidato. Justo ahora con el conflicto en Siria. Lo que pasa allá es lo que ha pasado siempre, la historia no se puede olvidar; Estados Unidos se ingenia cualquier cosa e invade, es así de simple en realidad, no tiene gran complejidad. Que las armas químicas hayan sido usadas o no por los rebeldes es lo de menos, esas 'armas químicas' las envía occidente, como por casualidad. Hace un par de días Capriles asumió una postura ante esto con la finalidad de desprestigiar a Maduro, y comparte en su página de Facebook un estado que decía; 

"Deberían los trasnochados de este Gobierno irse a Siria a defender al carnicero de al-Assad. Inmorales preocupados por al-Assad y no se preocupan ni hacen nada por los más de 50 venezolanos que asesinan todos los días. El mundo tiene que defender los derechos humanos y castigar con todo el peso de ley a los regímenes, este Gobierno jamás entenderá de eso. Las organizaciones internacionales tienen que funcionar en situaciones de crisis o tendrán que reinventarse. Todo asesino internacional no tengan ninguna duda que será defendido por este Gobierno, ya tienen un historial en eso. La paz tiene que ser siempre el objetivo, jamás un Gobierno como el que hay en ntro país tendrá compromiso con eso. Trasnochados queremos verlos en Siria defendiendo al régimen del carnicero al-Assad,no discursos y pendejadas por tv. No crean que con estos temas de Siria y otros, los venezolanos perderemos el foco sobre el desastre de Gobierno de Maduro."


Y además líneas antes decía que "si Hitler viviera seguro que éste gobierno lo apoyaría". Las frases que enfaticé en negrillas son importantes, porque se trata de un apoyo claro y directo a la intervención militar en Siria por parte de Estados Unidos. A grandes rasgos es un desconocimiento total -o así parece- de la historia política, no solo trayendo a Hitler al discurso, si no también en apoyar algo que ya ha visto el mundo desde la guerra de Vietnam o la intervención en Iraq. Este es Capriles, y es preocupante que se refiera así a la situación actual, pues su sueño de construir el país está muy bonito, pero el sueño verdadero es alinearse a estos países fascistas y terroristas, y disfrutar de los beneficios que eso corresponda. 

No podemos pensar en como queremos decorar la casa antes de saber exactamente donde estará ubicada, y que tanto o como nos conviene hacia donde da el frente, hacia donde la parte de atrás, si será un lugar céntrico o alejado. La política internacional es la base de todo movimiento político nacional. Eso no puede negarse o taparse en el discurso de un candidato a la presidencia de la república, y mucho menos hoy día.

Lo que en realidad tiene peso es que hoy día en la política Venezolana, y esto en gran parte gracias a Hugo Chávez, es que hay un gran dilema en ¿De que lado estoy bien?, ¿En que lado soy justo y soberano?, ¿De que lado respeto la patria, y que tanto importa eso?. Y es que, o somos parte del orden mundial sin importar que pasa adentro, como haya hecho Rajoy o como en parte lo hiciera Chávez, ambos -claramente- desde esquinas opuestas, (y que con esto no quiero decir que no haya desempeñado un papel importante en cuanto a materia social se refiere), o nos detenemos a construir el país en base a ese orden. Así como bien lo ha logrado Correa en Ecuador, o Mujica en Uruguay.

En realidad, el descenso de Capriles es un poco más omnipresente y de fe. Chávez fue endiosado por su propio coraje, Capriles en cambio, se le ha sabido construir -o hasta quién sabe, financiar- ese coraje. Al final del día no hay que olvidarnos, como decía Enrique Congrains en su expediente negro sobre el asesinato de Kennedy, que el que está allá arriba siempre está, aún a su pesar, pisoteando intereses y susceptibilidades arraigadas. Y si además de estar allá arriba, está del lado de los terroristas y fascistas del mundo, estamos peor que cuando empezamos. El Chavismo ha podido ser la mejor de las bendiciones para el pueblo venezolano, que el poder caiga en manos de Capriles porque simplemente nadie se molestó realmente en levantar el país con esa bandera, sería muy lamentable; por ahora, se nos ha quedado sin opciones el marco de la política Venezolana.