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Showing posts from July, 2011

THIRST (Sed de sangre); Park Chan-Wook.

Un sacerdote está cansado de rezar, y quiere estar más cerca de Dios que nunca. Decidido a cambiar su vida y entregarse a los brazos del cristianismo, se interna en un experimento para encontrar la cura de un virus. Allí muere... y es resucitado “milagrosamente” por una transfusión de sangre, que, accidentalmente era de vampiro. Tiempo después empezará a lidiar con las consecuencias, y mientras lo hace, para empeorar las cosas, se enamora. La chica le corresponde, pero irá poco a poco llevándolo a más placeres pecaminosos, alejándolo de la fe y ayudándolo a saciar su sed de sangre.
Este es el detonante de una de las historias más originales que se han visto en el cine... no es original el caso de un virus, ni de sangre vampira, ni de un sacerdote pecador, lo interesante es el hecho de todas estas menciones juntas... pues todas ya están contadas, pero en géneros diferentes. Señores, hablemos de buen cine... hablemos de “Thirst”.
Encontrar desde este lado del mundo algo de cine asiático e…

Reproche de un niño apolítico.

¿Usted cree? ¿A esta edad debería saber de historia? 14 años tengo. 9 años con uso de razón, los otros cinco solo son un retrato en la sala o algún juguete en el ático. Hace mucho que mi madre me trajo a vivir aquí, y aunque mi hermana vino con nosotros, al crecer se fue, no soportó a mis amigos los mosquitos. Aquí se vive en paz, aquí vivo en paz, aquí quiero a mi madre, quiero a mi perro, a mi iguana Tity, a mi gallina... aquí me quiero a mí.
¿Señor, por qué me mira así? me mira con ojos de tristeza, con lástima. Ya estoy cansado de que me lo venga a explicar, estoy harto de que me lo venga a contar... No señor, ya le dije que no sé, no sé por qué este país se llama como se llama, ni sé por qué esta frontera, ni sé quién murió aquí o quien nació aquí, pero hay una cosa que yo sé y usted no sabe...
Ese árbol de allá, aquel, mustio y de pocas hojas, ese al que usted amarró con alambres para cercar su patio, ese árbol, seco y escuálido, ese árbol señor, es mío... ¿Y ve esa montaña de all…