Saturday, April 23, 2016

La partida.

"No sé como podrán mis labios pronunciar, la frase de un adiós cuando vaya a partir. Será un momento triste y cruel que hará a mi corazón sentir la pena de la ausencia que es más dura que el morir"

-Carlos Bonet.


Wednesday, March 30, 2016

Perpetual

Perpetual, your timid gaze at my eyes.
Perpetual, your fragrance surrounding my senses.
Perpetual your silence, your heavens.
I’ve been falling in love with you, with your vessel.

Confronting the challenge of constructing on your seas,
I have found uneven grounds, I have found some rotten seeds.
But as perpetual my intentions, perpetual your disposition,
perpetual my love, my sentiments with precision.

Pedalling the bicycle, wandering on this circle.
Pedalling my love working in this circus.
Juggling with my words your orgasms, your impetus.

Don’t let me fall from the rope,
do not break my somnambulism.
Because I have tied hands,
with knees on the ground,
drinking, savouring your limbo.

My love, my great love, my delirium…
I have tied hands, knees on the ground,
ready to be your perpetual martyrdom.

Abuela.

Abuela, hace mucho tiempo que, por costumbre no me refiero a ti con ese sustantivo. Pero hoy tal palabra no solo posee sustancia, si no también, el atributo de lo fijo de un sustantivo como lo fijo de mi sentimiento por ti. La distancia nos ha enmarcado de silencio, cuando siempre estuve allí para escucharte y hablarte; desde niño, tus oídos siempre estuvieron dispuestos a mis narraciones. Soñé ésta noche contigo, hace mucho que no recibo tu abrazo, y hace mucho que lo extraño. Mira, hoy te escribo estas líneas, procuro ser tan pulcro y entretenido como tantas otras líneas que leíste en tu vida, procuro ser tu atención, cual novela recién comprada para ti de la mano de alguna de tus hijas. En mi sueño de anoche, tu te preparabas para partir de éste mundo, imposible no recordar, muy agradablemente, que quizá desde las navidades de 2004 nos decías, que quizá las próximas no estarías aquí. Que sorpresa te ha dado la vida, quién sabe realmente por qué, pero ya más de 90 ciclos has experimentado del mundo. Fuiste testigo del país que hoy todos soñamos, viste caer aquel sueño y lo viste alzarse una y otra vez en toda nuestra historia. Ayudaste a los otros, serviste a tu comunidad. Leíste miles de líneas, viviste lujos culposos, pero quizá lo más resaltante para mi, fue tu manera de estar allí para mí. Siempre disfruté tu compañía por sobre muchas cosas, me gustaba acompañarte al mercado, a la panadería, a pagar cuentas… cuando todavía tu cuerpo te lo permitía. Siempre anduve de tu mano abuela, nunca la soltaba. De todo un poquito, en casa, te ayudaba con lo que podía. Me llevabas a tus caminatas por la tarde, en Caracas o en Ciudad Bolívar. Me escuchaste los cuentos de Disney. Me cocinaste huevo con carne molida y arroz. Me inculcaste disciplina autoritaria. Me enseñaste las tablas de multiplicar. ¿Recuerdas abuela? cuando algo te dibujaba. Te dibujé el pico Bolívar en cinco páginas, después de mi primer viaje a Mérida, que colgaste junto a aquel rosario de madera en le que recuerdo gasté 10 bolívares para regalarte. Abuela, mi respeto por ti es profundo, porque fuiste mi primer mundo externo. En aquel viejo revistero de madera en tu estrambótica sala, recuerdo mi primera vez interesado en el mundo, cuando veía aquellos libros de Jerusalem. Hace más de 60 años quizá, y perdona si equivoco fechas, pisaste suelo de medio Oriente, yo hoy día me como un shawarma cada semana. Es lindo tenerte en este mundo, incluso por el solo hecho de representar una especie de estacionamiento en el tiempo. Nos has visto a todos, crecer y ser, eres testigo, eres libro que imprime lo que fuimos y lo que somos… eres pilar, Pilar. Mi respeto por ti es profundo, es extenso, lleno de luces varias, de momentos únicos, verdaderos, no perecederos, cálidos. Mi respeto está aquí, dentro de mí, de estas líneas, de cada que pienso en ti. Abuela, si mañana vas a dormir y al día siguiente no puedes abrazarme más, quiero que sepas que siempre te he amado con todo mi corazón, que eres color que no se destiñe en el tiempo, que tu calidez es sensación que siempre trae paz a mi alma, que siempre te recuerdo con tu bata de dormir en tu rutina, que siempre quise defenderte de mi hermano Jesús cuando perdía la paciencia contigo, pero no me atrevía yo siendo muy niño. Quiero decirte que, la vida me ha regalado placeres que incluso jamás soñé, que aquel niño que te contaba historias ha contado miles más y ha escrito la suya propia, y que soy feliz, tan feliz como el final de esos cuentos. Lamento no llegar a casa cada tarde y hablar contigo unos minutos, yo sé que es duro, dime abuela ¿Quién más entraba a tu cuarto a sentarse contigo en la cama frente al televisor? Hay cosas que son irremplazables, y quiero que sepas hoy que, sin pensarlo si quiera un segundo, tu eres de esas cosas que se van a quedar en mi alma para siempre. Gracias por todo lo que siempre fuiste para mí, gracias por la confianza, el respeto, la atención. Te extraño, y te mando un abrazo. Aunque esté lejos, recuerda quien fui contigo, recuérdame y llévame en tu corazón, que yo en el mío te tengo como elemento purificador. 

Antes de despedirme quiero decirte que, a tu hija erudita, mi madre, le debemos este maravilloso sentimiento. No importa cuanto ustedes puedan no entenderse a veces, ella siempre procuró tu existencia en nuestras vidas. Ahora que también ella se te va, abrázala muy fuerte, y abrázala por mí, porque lo que nos ata son cadenas imposibles de romper, cadenas de lo más irremediable del universo, la explosión de una estrella creo el mundo, ese mundo le dio ácido sulfúrico a previos habitantes, ese mundo le dio oasis masivo a dinosaurios, ese mundo le otorgó a los continentes, países, esos países le otorgaron a su gente, guerras, y la guerra te disparó un italiano, y con el italiano, mi madre, y con mi madre yo. Mira bien abuela mía, mira bien sus ojos, no es solo tu hija, es esa estrella.

People.

Right before leaving my country, four years ago, my bank account had some money left. So I decided to take my debit card to a book store. I was leaving to the other side of the world, and Asia was to me a continent I wanted to discover. So I got myself this book "Asia; a travel for every country of the continent". I was in love with the northeast and I was just focused on meeting as much Chinese, Koreans and Japanese I could.

Today I realise, Malaysia has given me the opportunity to touch a bit of every cloud on this finite sky called earth. And I can't believe how unnoticed have been the fact that this entire book became a reality to me in one way or another... Passing every page, I can say "I met someone from here".

Thailand, Cambodia, Vietnam, Laos, Myanmar, Malaysia, Singapore, Indonesia, Philippines, China, Mongolia, South Korea, Japan, India, Pakistan, Nepal, Bhutan, Bangladesh, Sri Lanka, Maldives, Tajikistan, Kazakhstan, Iran, Iraq, Saudi Arabia, Qatar, Yemen, Syria, Libya, Jordan...

The book ends and I can recall... Malaysia even gave me the chance to meet people from all over the world, U.S., Mexico, Colombia, Ecuador, Argentina, Spain, France, Germany, Ethiopia, Nigeria, Botswana, South Africa, Sudan, Australia, Lithuania, Greece, Algeria... And I'm sure, as I've seen thousand faces, I've forgotten many.

With such scenario, I've witness this amazing movie which is earth and I've had contact, in shorter or longer periods, with any of our actors. I've shake hands, I've talk, I've sing, I've worked, I've had dinners, walks, beers... I've had arguments, I've shared visions... I've share something with this people... the people that gives a meaning to this planet. Nowhere else, ever, we will find this, the most successful slabon of life... the people, the ones that keep talking and walking and fighting and dancing and singing and writting and creating and destroying... giving a proper meaning to earth. 


What a privilege this of us, to be able to share a gigantic globe with millions of equals that were born like you and that will die like you. And to be able to share this, our little secret in the solar system.

Mother.

Mother, I was thinking you this afternoon driving my motorbike. Sometimes, when one is son that goes growing, one develops certain cycle in the mind, in which one remembers exact memories on time and evaluate and understand them with a curious strength of present. How wonderful, the mind. Then sometimes I remember, I remember you, and I ask myself with brush strokes of surprise, Who were you? while I was distracted on the television when you were cleaning the outside of the house. Who were you? while I was distracted playing videogames on the computer and your hands were creating art in the kitchen. Sometimes, full of curiosity I used to come by your side when you were cooking. There wasn’t question you didn’t answer. It didn't matter your concentration on flavours, there was always a word to me. There was always your planning, telling me what you did, what you were doing, and what will you eventually do. I remember you, I remember your vocalisation towards the end of your session to call us all to eat. Your tones, very clear on my mind are. “Franklyn come to eat!” does not sound as “David come to eat, it’s yummy”, and that doesn’t remotely sounds close to “Jesus David come to eat, I won’t repeat it”. I think of you mother, I think of you in distance, not only physical, but spiritual, the one that allow me to think of you from another galaxy. And I see you, among stardust, by seconds, between memories I have of you. A total warrior; every frame per second I see someone that compromised itself with life as I never saw compromise in anyone. Curious, when kid, I used to ask myself when I used to see you reading those extensive documents with words like “epistemology”, How can she read so much?!.

Reading wasn’t a fictitious or impalpable tool, reading gave you, mother, an absolute power of the word. To talk about soul or about academy, your word could supply any empty space on the intellect. Who’s capable of stepping in such terrain, can, and even must, educate others. And that’s why, you created such an stable academic world. A world that eventually dressed my imagination. Your academic world gave me loneliness, it gave me entire afternoons for myself. Entire afternoons to imagine you hosting a class few meters from me. I never told you, but the fact that you used to take me from time to time to your work, used to give me total tranquility. Among your responsibilities you used to give me time to live, to live differently as I would at home or school, you were giving me an space in which I was appreciating your confidence on me. And certainly that place, the called “House of twelve windows”, had printed on its walls that independent scent, whit its particular renaissance floor, and old and heavy wood everywhere.

On your compromise for cleaning you only needed me if anything was heavier than 10 Kilos and you needed to move it. I remember, already shameless, that you used to show your annoyance on my lack of collaboration. But you can’t denied, I did never left your side. And I didn’t used to stay because I was ashamed, I used to stay next to you because there were someone I was admiring grandly. You didn't need anyone. You didn’t need much. Two plastic bags covering your arms were enough to compile all the trash from the floor with your own hands, even picking the stranded submarines from the intestines of the pet. Then there I used to help, opening the bag in which you were pouring all the trash. I had to go out to the world to realise, you are a real labourer. An academic labourer. A mechanic erudite. Mathematical. Logistic.

Certainly you didn’t force me to anything. As my father, everything you guys were was placed in front of me without censorship. We, the children, should sit back just to look at parents, to see on them talent, compromise, and in that way, not to shape ourselves on that, but to feel inspired and hopeful about the world, about sapience, about the collective advance by the hand of infinite ideas. I admired from you, as from my father, what you guys were outside parenting… it didn’t matter how small I was then, you guys were thousand meters tall, and you used to raise me above the clouds to look wider.

Mother today I remember you, I remember you and I write to you because I believe you deserve from me one million words. Today I can’t give you a million, the brain works on a more humanly way, but I wanna wish you today the best on this new stage that comes to your life. Look at life, how curious, on this level it gives you another hope, another trampoline. Life is inviting you, now, to come in and have a red wine. Our country died mother, and we saw it dying together. A country that ceased looking at those who used to maintain it. A country that ceased being worthy to those who provided dignity to it. But we are already here, and another page opens. Let the Bolivar get as devaluated as it wants, anyways every day you’re more reinvigorated. So much reinvigorated that today you receive a call from Inca lands.

I love you with all my heart.
Your son David. Your son that today feels being more your son than ever.

Bolivar*; Venezuelan currency.
Inca lands*; The Inca empire was the biggest pre-Columbian empire of America. Ruled the east of the continent from Colombia to Chile.

Madre.

Madre, te pensaba esta tarde cuando conducía mi motocicleta. A veces, cuando se es hijo, y se va creciendo, uno desarrolla una especie de ciclo en el que recuerda exactas memorias en el tiempo y las evalúa y entiende con una curiosa fuerza de presente. Que maravilla, la mente. Entonces a veces recuerdo, te recuerdo a ti, y me pregunto con pincelada de sorpresa ¿Quién eras tú?, mientras yo estaba distraído en el televisor cuando limpiabas fuera. ¿Quien eras tú?, mientras yo jugaba en el computador y tus manos creaban arte en la cocina. A veces recuerdo que curioso me acercaba cuando cocinabas. No había una pregunta que no me respondieras, no importaba tu concentración en el sabor, tenias para mi una palabra. Tenias para mi tu planificación, contándome que hiciste, que estás haciendo y que harás a continuación. Tu vocalización al final de la sesión para llamarnos a todos a comer, tus tonos, claros en mi mente están. “¡Franklyn ven a comer!” no suena igual a “David ven a comer pues, anda. Está rico.” y eso no suena remotamente cercano a “Jesús David ven a comer, no te lo vuelvo a repetir”. Te pienso en la distancia madre, no solo física, pero espiritual, esa que me hace verte desde otra galaxia. Y te veo, entre el polvo estelar, por segundos, entre memoria y memoria que tengo de ti. Una guerrera total… cada cuadro por segundo veo alguien que se comprometió con su vida como no le sentí compromiso a nadie mas. Curioso de niño pensaba, al verte leer aquellos extensos documentos con palabras como ‘epistemología’, “¿Como puede leer tanto?”.

Leer no era una herramienta ficticia o impalpable, leer te había dado, madre mía, un poder absoluto sobre la palabra. Para hablar de alma o de academia, tu palabra surtía cualquier espacio vacío en el entendimiento. Quien se maneja en esos bravos terrenos, puede, y casi que debe, enseñar a otros. Y fue por eso que lograste tal estabilidad en tu mundo académico. Ese mundo académico que vistió mi imaginación por las tardes. Un mundo que me regalo soledad, en tardes enteras para mi, para imaginarte a unos metros de allí dando alguna clase. Nunca te lo dije, pero que me llevaras a veces a aquel instituto de estudios en el que trabajabas, cerca del terminal de autobuses, o de pronto a aquella casa de doce ventanas, me daba tranquilidad total. De entre tus responsabilidades me dabas tiempo para vivir, vivir algo distinto fuera de casa o del colegio, me dabas un espacio en donde yo apreciaba tu confianza en mí. Además que, ciertamente aquel lugar, la casa de las doce ventanas, tiene impresa la esencia independentista en todas sus paredes, en el piso renacentista, en la madera gastada. Tú, madre mía, me vestías de independencia.

En tu compromiso con la limpieza necesitabas de mí solo si algo pesaba más de 10 Kilos y necesitabas rodarlo. Recuerdo, ya sin pena, que a veces te mostrabas molesta por mi falta de colaboración. Pero no puedes negar, que tu lado nunca dejaba. Y no me quedaba por sentirme mal, me quedaba porque frente a mi existía alguien que yo admiraba. No necesitabas a nadie. No necesitabas mucho. Dos bolsas plásticas cubrían tus manos y sin repudio alguno juntabas toda basura con tus brazos. Ahí si ayudaba yo, abriendo la bolsa donde depositarias la mencionada basura, con incluso, destellos proteicos del intestino de la mascota de casa. Tuve que salir al mundo para darme cuenta que eres una verdadera obrera. Una obrera académica. Una erudita mecánica. Matemática. Logística.

Ciertamente nunca nada me obligaste. Pero al igual que mi padre, todo lo que eran ustedes se me presentaba sin censura. Los hijos tendríamos que sentarnos a mirarlos, a ver en los padres talento, compromiso, y de esa forma, surtirse de esperanza por el mundo, por la sapiencia, por el avance colectivo de mano de sinfín de ideas. A ti, tanto como a mi padre, les admiré ver lo que eran fuera de ser padres… no importaba que pequeño para entonces era yo, ustedes median mil metros, y me alzaban a las nubes para ver más ampliamente.

Madre hoy te recuerdo, te recuerdo y te escribo porque creo que mereces de mí un millón de palabras. Hoy no puedo regalarte un millón, el cerebro trabaja más humanamente, pero quiero desearte lo mejor en esto que se viene. Mira que de cosas la vida, a este nivel, te regala una esperanza más, otro trampolín. Te está invitando la vida, ahora, a pasar y sentarte a tomar una copa de vino tinto. Se nos murió el país madre, se nos murió el país y lo vimos morir juntos. Un país que dejo de ver a aquellos que sostenían tan explotado mundo. Un país que dejo de ser digno para aquellos que le surten dignidad al país. Pero ya estamos aquí, y otra pagina se abrirá. Que se devalúe el Bolivar lo que le de la gana, tú cada día te revalorizas más. Tanto que hasta las tierras Incas te llamaron.

Te amo con todo mi corazón.
Tu hijo David, tu hijo que hoy se siente mas tu hijo que nunca.

Tonight.

Walking to my motorbike I have seen the moon shinning shyly on its half. I have always appreciate the sunlight, but I always had a predominant attention to the night. There is something moon offers that sun doesn’t; the possibility of looking at the universe with nudity, an universe underexposed. Sun shines so much that serves as a camouflage for the universe in our atmosphere, we see some blue, some white clouds, but the night show us the truth; the emptiness of the space. The real distance to the stars. When I was a kid I used to have this fascination on that fact… my hometown was a place where the moon used to shine as I have never seen it shining anywhere else. The lack of urbanisation around, together with a Sunday where the city were facing a total blackout was the perfect scenario for the moon to diversified itself into any object of the surface. I remember myself standing outside the house, standing in the shadow the roof of the porch used to provide, and I can clearly remember the white dithered light hitting the garden. Sometimes I will climb the window of my parent’s room to get to the roof of the house, and I’ll lie there, using it as a floor, amazed of the hundred stars above me. In my room, I used to sit for hours in my bed reading the “Atlas of the universe”, learning, at a very young age, how the stars die or how far we actually were from the moon. I used to ‘hunt’ Mercury passing by in front of the sun at a very early morning. Facts that the book I was reading used to provide me, little secrets that only the 1st world could know. 

Tonight I feel this way for you, my love. I feel I have left the sunlight of your presence and I have surrender to the night. This night that in its darkness shines more certainly, this night that provides me an inevitable and wonderful truth; you’re much more than a blue atmosphere, much much more. You are the infinite, the unimaginable distance to constellations, the sobriety of the moon. 6 months ago the clouds were asking me about you… today they don’t even bother, because my love have travelled already an immeasurable distance at the speed of light, because my love have become the light itself. On the darkness of your universe, among unreachable celestial bodies, I can travel anywhere, I can shine and I can bounce over any surface, planet, comet, dust; anywhere. With your hand holding mine, with your eyes looking at my face, with your lips on my belly, with your legs on my shoulders, anything I once learned as a kid today have solidify. Thank you for allowing yourself being in my life this way. Thank you for being much more than the atmosphere, for providing me with verity.