Alejarse está bien...

El sentimiento de soledad es innato, va con uno por una naturaleza humana, de refugio dentro del ruido de lo colectivo. Pero ciertamente, la compañía de otros a veces se torna inútil en nuestra vida, sin despreciar a nadie, a veces simplemente no potencian las cosas en las que debemos estar trabajando dentro de nosotros... a veces, no potenciamos las suyas, a veces, entre nosotros podemos también estorbarnos, es válido. Hay que evaluar mejor a la gente que tratamos y de la que nos rodeamos. Tal cual, evaluación; yo hablo de sobrevivir, de crecer con ferocidad, que te pienses como empresa, que definas tu branding... ¿Que tipo de persona quieres que te compre?, tú eres un monólogo más en el mundo, ¿Cuál quieres que sea tu audiencia?; no es lo mismo ser un KitKat que un Ferrero Roche, atiendes a otra gente.

Siéntete bien solo, aunque a veces pese, y te des cuenta mandándole una nota de voz a alguien por dos minutos. Quien no aporte nada bueno a tu vida, adiós, y quién aporte algo (siempre será parcial, nunca un todo) manténlo por conveniencia o por mero gusto ahí para ti. Las personas a veces ensalzan mucho el alma, a veces el profesionalismo... la aportación siempre es subjetiva, pero hay que asegurarse de que impulse la productividad individual.

Alejarse de los demás te da terreno para descubrir convicción, alejándote de los demás, no hay excusa para evadirte. Alejarte de los de siempre, con los que haces lo de siempre, traerá siempre paz a tus ideas y tus maneras de proceder en la vida. Alejándote incluso te aparta de las dudas que encuentras al escuchar la opinión de los otros; quizá estás decidido a hacer algo, pero se lo platicas a alguien y esa decisión se mancha bajo las evaluaciones de otros, haciéndote cambiar el rumbo… no porque se te sometió, porque se te ridiculizó o minimizó de alguna manera, si no por el simple hecho de la democracia en las ideas, de que crecer también es saberte incapaz e ignorante.

Ya estamos aquí en el mundo y todo lo que somos y vivimos debe tener su buena porción de escepticismo. Al final del día siempre te tendrás a ti mismo, y siempre tú serás verdadero para ti. Entre tener jefe y pagar impuestos, lejos de sentirte pequeño siente el reto, mírate nuevo, como nunca antes, tú eres más grande que los rivales vestidos en policies. La gente a veces distrae mucho, si te sientes mal, si sientes el alma golpeada, nada avanzas en vertir frustraciones en las personas que te rodean... la gente te puede distraer, de lo que puedes hacer, de quién puedes ser, de lo que debes ser. Que no sea la cúspide de tu semana una breve tarde de vinos y guitarra con queridas personas, que tu día más emblemático sea en el que lavaste la ropa, barriste tu sala, te despertaste al primer rayo del sol en la mañana sin alarma alguna.

No estés en el WhatsApp pendiente de nadie, trata de desconectarte del smartphone. Yo por ejemplo en casa me compré un reloj de pared, porque, ¡¿Por qué mierdas lo primero que uno tiene que ver en la mañana cuando se levanta es la pantalla de un teléfono?! ...este mundo nuestro. La anécdota parece irrelevante, pero esa simple acción ofrece toda una diferente perspectiva; no necesitar mirar la pantalla en la mañana te desconecta del aparato por el resto del día, y eso ayuda -en consecuencia- a desconectarse de la gente. No estés viendo historias para matar el tiempo, incluso no hacer nada es más sano... mata el tiempo pensando en tu vida, en tus deseos y angustias.

No se trata de aislarse, si no de administrar mejor el tiempo que te ofreces a ti mismo. Hazte más productivo que nunca, e incluso, si tu productividad es para otros, eso no será para siempre... para otros, pero tú contando tus peces, valuándote en el actual mundo de la vida basada en likes. No te estanques en el pensamiento de "hacerlo por que otros lo asignan", esa energía no te valoriza. No importa si es para otros, es tu valor, tú eres el motor, quien va manejando tan sólo pisa un pedal… por eso importa poco si estás ahí, o en alguna otro lugar donde otro manager te trate mejor… en cualquier caso, tu sigues siendo el motor. Nunca trates de ser quien maneja el vehículo, sé motor. Y si algún día el vehículo es tuyo propio... incluso en ese punto, asegúrate de tener la tecnología suficiente para que se maneje solo, tú debes siempre ser el motor.

El fin tiene que ser saberte, de tal manera que con naturalidad vayas armando la vida que tu sabes que mereces. Mirar a los otros, y calmar tu histeria, claves de vida para alcanzar la gloria que es gloria para ti. Haz que las cosas te pasen, incluso si el mundo te sugiere que debería estarte pasando algo más... haz que lo que tú quieres pase, la vida está plagada de irregularidades y de opciones alternas, cada día anulamos un millón de posibilidades, hasta por decidir virar a la izquierda en vez de a la derecha.

Haz que las cosas te pasen, y aléjate, está bien; las relaciones humanas no nos pusieron en la luna, fueron las ambiciones individuales de miles de personas en querer aportar un granito de arena al mundo, y valorizarse profesional y personalmente; todo logro colectivo en el mundo saldrá siempre de una ambición individual... tú ten la ambición individual.

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