Monday, December 19, 2011

Asia.

Transcrito del libro de GeoPlanet.
"Asia: Un viaje por todos los países del continente"


Cuando Marco Polo se aventuró por primera vez en los misterios de la Ruta de la Seda, trajo al aislado occidente historias tan colosales y maravillosas que muchos de sus contemporáneos las tomaron por fábulas. Y cuando Cristóbal Colón intentó encontrar una nueva ruta a las Indias desde Europa, al parecer, sintió una gran decepción al saber que había un nuevo continente entre las dos. Tanto los coleccionistas de historias como los mercaderes o los viajeros en busca de aventura, intriga, consuelo o espiritualidad, todos han encontrado en Asia lo que buscaban. Y todos vuelven a casa con la misma eufórica desazón, incapaces de explicar con claridad que es eso tan incomprensible que tanto les sucede de este continente, pues, en realidad, ¿Cómo explicar en toda su escencia una región de tantos contrastes, controversias y contradicciones?
Definir Asia.
¿Cuál es el significado del término ‘Asia’?; he ahí un debate de siglos. Sus fronteras han sido disputadas y trazadas muchas veces; sus culturas, exotizadas y erotizadas; su nacionalismo, asumido e impuesto, y sus gentes, amenazadas y malentendidas. Para algunos “Asia” es sencillamente un término que se hizo sinónimo del continente más grande del mundo, un territorio que empieza en la parte oriental de Eurasia y sus islas adyacentes, diferente del continente europeo y separado de él por los montes Urales, y que se extiende hacia el este, hasta el Pacífico. Para otros, Asia puede dividirse en varias zonas diferentes; el nordeste asiático, el subcontinente y Oriente Medio, regiones que fueron a su vez denominadas con las etiquetas de “extremo oriente”, “India e Indochina” y “Arabia”. Estos términos occidentales sirvieron para idealizar, colonizar y homogeneizar los paisajes, culturas y personas cuyas identidades se atribuían a ellos. 
La historia se repite.
El continente ha contribuido a la historia del mundo con un gran elenco de héroes y villanos. La mayor parte de los logros significativos del mundo moderno tuvieron su origen en Asia. Las antiguas rutas comerciales enlazaron sus diversas regiones, a la vez que enormes imperios competían por comerciar con productos e ideas por todo el continente y más allá. Inmensas extensiones de desierto, junglas aparentemente impenetrables e inhóspitas montañas fueron vencidas por las ambiciosas civilizaciones que dieron lugar a algunas de las ideas más revolucionarias de la historia. En Asia se originaron el budismo, el hinduismo, el judaismo, el islam y el cristianismo.  La iluminación de Siddhartha Guatama (Buda) continúa siendo anhelada por cientos de miles de devotos, mientras que su 14º sucesor, Tenzin Gyatso, intenta enseñar el significado de la convivencia pacífica. Figuras históricas como Jesucristo y Mahoma defendieron la compasión sobre el conflicto. Pero no importa lo profundas y bondadosas que las revelaciones religiosas de Asia sean: las antiguas luchas por dominar a los otros continúan dañando la historia de la humanidad. 
El ascenso de Asia.
En una época en la que quien para algunos es un asesino, para otros es garante de libertad, y cuando las agresiones se hacen con armas cada vez más mortíferas y ante los ojos asombrados de medio mundo, muchos miran hacia el este en busca de respuestas. Asia, con sus prolíficas influencias económicas, culturales, sociales, políticas e ideológicas, continuará guiando la dirección del mundo. No es necesario haber estado allí para saberlo. Su gente, gastronomía, filosofía e inventos son en sí mismos viajeros; han ido tan lejos durante tanto tiempo que sus orígenes se vuelven difíciles de recordar. Más de cien millones de personas en todo el mundo practica el hinduismo en forma de yoga. La acupuntura china cada vez se usa más en la medicina occidental. El compact-disc ha navegado por todo el orbe desde que apareció por primera vez en Asia en 1982. La tecnología japonesa se ha infiltrado en los hogares del mundo y los coches americanos utilizan combustible árabe. Las cocinas india, china, japonesa y de Oriente Medio son familiares al paladar occidental. Escritores, artistas, músicos y directores de cine asiáticos son alabados por críticos de todo el mundo. China e India compiten por convertirse en súper potencias, y lugares como Beijing, Dubái, Seúl, Hong Kong, Tokio y Singapur intentan hacerse un hueco entre las grandes ciudades del mundo.
El escritor británico, nacido en India, Rudyard Kipling dijo: “Oriente es Oriente y Occidente, Occidente, y ambos no se encontrarán jamás”. Pero en su lucha contra los poderes que han intentado definirla, Asia proyecta audazmente su moderna identidad en la conciencia global, reinventándose e intentado huir de las simplificaciones occidentales. La ingenuidad y espiritualidad, la creciente prosperidad y la enorme hospitalidad en este continente han hecho que Occidente se diera cuenta de su error. Desde que Asia se ha revelado al resto del mundo y los viajeros han intensificado su interés en ella, el que fuera “Oriente misterioso” ha llegado a ser considerado “el mismo, pero diferente”. En efecto, observando el complicado continente asiático, se verá que las luchas de la humanidad por definirse y expresarse son las mismas en todo el mundo, y que es el intercambio de diferencias lo que hace que la vida valga la pena.