Monday, March 7, 2011

Mis palabras.

Estoy enamorado… ¡Enamoradísimo! Tanto amor hacia ellas no cabe más en mí, no sé cómo ni cuándo precisamente pasó esto, pero me enamoré. En el fondo sé por qué lo hice y es fácil explicarlo, sin duda alguna las palabras son las novias de un escritor, en ellas encuentro la mejor de las compañías. Sé de muchos que lo intentan y no se les da, pero lo primero que hay que hacer es saberlas tratar como los seres vivos que son; Con sutileza y decisión. Las palabras son la carta de presentación de todo sentimiento, existen para combatir con ellas, no para combatir contra ellas, existen para pelear y defender lo que somos y lo que queremos ser con ellas. Recordar sus gustos preferidos; Aman los acentos porque odian desorientarse; Aman las comas y los puntos porque les molesta enormemente desbocarse; Aman los signos de interrogación y exclamación porque les fascina expresarse correctamente. Cada vez que confundas una letra y la coloques en donde no va, se sentirán tan incomodas que lo notaras al instante. Cuando se escribe, todo el reconocimiento debe ser para ellas, nosotros los escritores solo tenemos la idea, ellas hacen el trabajo, y un trabajo verdaderamente único. Benditas sean ustedes mis palabras, porque en su combinación perfecta y exactamente correcta suenan al oído como la mejor de las músicas y expresan lo mejor y lo peor de este ser humano. Gracias a ustedes presento frente a mí mismo mi felicidad, mi rabia, mi tristeza, y mi a veces finita o infinita melancolía. En ustedes está el reflejo de mi persona, son mi mejor espejo porque en ustedes estoy yo y en mí están ustedes. No hay nada como sentarse una tarde en la que el alma se conecta al universo y escribir, pasando por ustedes, hablándoles al oído, plantearles ideas y que ustedes mismas, mudas pero concisas me hagan saber que no está sonando bien lo que formamos. Contarles mis historias y que ustedes le den vida y forma, que pasemos toda la madrugada planeando todo para culminar un proyecto que a veces ni terminamos, pero disfrutamos. Vivir de ustedes es lo máximo.

Yo soy un sentimiento pero ustedes son la expresión de ese sentimiento. Ustedes tienen un poder tremendo, usarlas bien para que nos vaya bien, usarlas mal para que nos vaya mal. Yo las use hoy por primera vez para hablar de ellas mismas, mis más queridos amores, mis palabras, con las que puedo traducir una mirada, un beso, una caricia, un golpe, una sonrisa, un abrazo, un sol ardiente en medio día, un atardecer, un amanecer... una vida. Ustedes son sin duda, el café en la mañana que nunca me tomo, las fiestas a las que no me gusta asistir, las comidas que detesto probar, la música que detesto escuchar, el sentimiento que más me duele, el peor de mis recuerdos… con ustedes sustituyo todo lo desagradable de mi vida y las amo por eso.


David Jesús Gradi.